martes, 18 de julio de 2017

Por eso, es que te lo escribo...

Por eso, es que te lo escribo...




No tengo una buena historia que contar, la verdad. Nunca he sido bueno para expresar lo que siento en voz alta, y mucho menos ahora, cuando temo volver a pasarlo tan mal, otra vez.
Ojalá tú nunca, sepas lo que es sentirse así; ojalá nunca sepas lo que se siente cuando te echas de menos a ti mismo. Cuando intentas recordar quien eras hace tiempo y lo único que se te viene a la mente es que ya no eres esa persona. Te das cuenta de que has cambiado, y no precisamente poco; las circunstancias hicieron que las cosas fueran así; y ahora, eres más fuerte, o eso piensas, aunque ciertamente, no es así. No eres más fuerte, eres más frágil. Has perdido la confianza en las personas, te cuesta creer que alguien no quiera hablar contigo, que sencillamente alguien te quiera, te parece prácticamente imposible. Pero tampoco te preocupa, porque no existe ese alguien que te quiera, ni esa que quiera hablar contigo. Aunque bueno, en el fondo, sí que te preocupa; no quieres estar sola/o, otra vez no.
Perder a alguien más. Eso sí que no. Una persona más que se vaya, será como una perdida más en vida. Que mala es la vida, y más si los amigos fallan y se van. Y pensamos que, quizás el problema sea yo. Quizás el que falla aquí soy yo.
No puedo más, mi cabeza da vueltas, mi vida da vueltas. Me mareo una y otra vez. Quiero bajarme, pero es imposible. Nadie me dice que frene, que vaya más despacio y que contemple a mi alrededor. Todo va demasiado deprisa. Las imágenes pasan difusas como el paisaje, cuando viajas en el auto. Los recuerdos son tan pequeños como parecen las casas, vistas desde un avión.
Y aquí nada tiene fin. Ojalá matara el monstruo que hay en mí.
Quiero una razón para levantarme en las mañanas, una excusa para salir los domingos en las tardes, alguien que cuando me conecte, me esté esperando para hablar y hablar, por horas por el simple hecho de disfrutar los pensamientos del otro, un motivo para aguantar los días, algo en lo que ir pensando cuando voy mirando en el auto, y mirando por la ventana.
Acumular dolor sin convertirlo en palabras, acumular amor sin convertirlo en abrazos, acumular penas sin llorarlas.
“Soy un soñador”. Hay en mí tan poca vida real, los momentos como éste, como el de ahora, son para mí tan raros, que me es imposible no repetirlos en mis sueños. Voy a soñar con mis escritos toda la noche, toda la semana, todo el año.



No hay comentarios:

Publicar un comentario