miércoles, 25 de octubre de 2017

Cómo Liberarte De Tus Creencias Limitadoras…

Cómo Liberarte De Tus Creencias Limitadoras…



El día de hoy, he decidido que este escrito es a acerca de qué son Las Creencias Limitantes, y cómo liberarse de ellas con el fin de lograr lo que nos proponemos en la vida.
Las creencias limitantes pueden detenernos en momentos cruciales de nuestras vidas, sin embargo, muchas veces estas creencias son invisibles para nosotros. Controlan muchos de nuestros pensamientos y comportamientos tras bambalinas, lo suficiente como para disminuir o impactar negativamente los resultados que obtenemos en nuestros diarios vivires y lo que hacemos.
Por ejemplo, si tienes la creencia de que te equívocas en todo. “Los Errores y Las Fallas son Malos”, entonces evitarás muchas experiencias de aprendizaje y crecimiento, pues deberás fallar algunas veces si realmente quieres adquirir nuevas habilidades.
Otro ejemplo de esto puede ser, cuando tienes la creencia de que el rechazo es algo malo, con esto no lograrás más que evitar aproximarse a nuevas personas, y por lo tanto, dejarás de lado suficientes conexiones sociales importantes, como para que sea algo en lo que debas pensar a partir de ahora.
¿De Dónde Vienen Las Creencias Limitantes?
Muchas de esas Creencias Limitantes se instalan en nuestras mentes durante nuestra niñez, pero no siempre es el caso. (También las podemos llamar La Domesticación del ser Humano).
El patrón viene siendo que nuestra mente dibuja una generalización falsa basada en uno o más eventos, de tal manera que les asigna significados cuestionables a dichos eventos, y dichas interpretaciones nos quitan poder.
Como resultado, nuestra mente nos bloquea al no permitirnos tomar ciertas acciones o decisiones, incluso cuando en ciertos casos sean estas razonables e inteligentes opciones.
Para eliminar una creencia limitante, no es suficiente identificarla y conocerla a fondo. Puede que conozcas algunas de tus creencias limitantes, pero saber de ellas no es necesariamente suficiente para evitar que sigan operando, junto con tu vida.
Puede que sepas que el rechazo no es tan malo después de todo, pero tu mente inconsciente sigue condicionada a evitarlo. El conocimiento y la consciencia sobre las creencias limitantes, es una parte muy importante de la solución, pero no es la solución como tal.
Cómo Eliminar Creencias Limitantes.
Primero debemos comprender, que nuestras Creencias, son hechos acerca de nuestra realidad, que aparentan ser ciertos de alguna manera. Confiamos en que nuestras creencias son representaciones precisas sobre nuestra realidad.
Intelectualmente podrías saber que tu creencia es falsa, y aun así, seguir creyendo.
Por ejemplo, podrías encontrarte con la creencia limitante de que “No Eres Lo Suficientemente Bueno”.
Aun teniendo evidencia, sobre tu pasado, que te permita saber que has tomado decisiones correctas, que has adquirido la experiencia, y que efectivamente te has destacado en el área involucrada.
Pero no, tu creencia sigue siendo, que no eres suficientemente bueno.
Inicialmente, con el objetivo de lograr liberarse de Creencias Limitantes, es necesario realizarse a sí mismo preguntas como: ¿Soy Suficientemente Bueno?
Posiblemente la respuesta ahora sea: Sí.
Sin embargo, esa puede ser una indicación intelectual de lo que piensas sobre ti. Claro, cuentas con las habilidades, la experiencia, y la motivación suficiente… aun así, no sabes porque has llegado inconscientemente a la conclusión de que no eres bueno.
Y con el objetivo de averiguar el porqué de dicha conclusión, podemos analizar el asunto por el lado de que lo bueno, solo puede ser determinado desde un punto de vista relativo. Relativo a lo que pienses tú, y los demás.
El hecho de que creas que no eres suficientemente bueno para algo, puede provenir de que los demás te hayan hecho pensarlo de esa manera. Recuerda que una creencia, se instala en nuestras mentes a través de múltiples experiencias que hemos vivido, desde las cuales hemos concluido ciertos hechos aparentemente ciertos, estadísticamente.
La mayoría de las veces, el pensar que no somos buenos para algo, proviene de nuestros padres, o parientes cercanos, maestros e incluso amigos.
Muchas veces nos vemos rechazados, regañados y señalados por no haber hecho algo cómo se esperaba, cuando se esperaba, y de la manera convencional.
Muchas veces nos damos cuenta de que hemos hecho algo que para nuestra percepción era bueno, divertido, inteligente, pertinente, oportuno, o imposible de dejar pasar; pero cuando nos enfrentamos al hecho de que las demás personas lo ven diferente, tendemos a pensar entonces que no tenemos la razón. De que nada de lo que creíamos era cierto, y que por lo tanto nuestro criterio pierde poder y nos sentimos menos buenos para algo. Incluso si ese algo, se trata únicamente de vivir o sobrevivir.
Adicionalmente, algunas creencias pueden empezar a conformar otras.
Por ejemplo, al pensar que no eres suficientemente bueno para algo, puedes empezar a pensar que cometer errores y fallar, es malo. Puedes pensar que no eres capaz o lo suficientemente bueno. Que no eres competente.
Con el objetivo de eliminar o liberarse de una creencia limitante, es indispensable analizar cuál es posiblemente la fuente de dicha creencia, identificar de dónde proviene, o como has llegado a la conclusión de que los hechos son, como lo dictan tus creencias.
No es posible eliminar una creencia que te limite, si no te has dado cuenta de cuál es verdaderamente su origen. Con respecto a no ser lo suficientemente bueno, la raíz de dicha creencia puede ser la manera como tus padres te han tratado o educado.
Quizás en tu niñez muchas veces dudaron de ti, se lamentaron, y te hicieron saber que no eras o hacías lo que ellos esperaban. Posiblemente te hicieron sentir mal con sus palabras o actos, (“Si no haces esto te lleva el viejo”, “Si no oras, no vas al cielo” y muchas más) haciéndote creer que no eras lo suficientemente bueno.
Pero es posible que jamás te lo hayan dicho de esa manera. Es más, su intención nunca fue la de hacerte sentir menos. Su intención, o la forma de ver dicha situación, era porque ellos querían lo mejor de ti, y lo mejor para ti, porque te querían.
O quizás esperaban demasiado de ti para la edad que realmente tenías, cuando se es adulto a veces se pierde la noción del tiempo en cuestión de experiencias. Conforme aprendemos cosas, queremos que todos los demás estén a la altura nuestra, y este es un gran error con los niños, pero aun así ocurre.
La buena noticia es que es fácil darse cuenta, de que no ser suficientemente bueno, es tan sólo el significado que se le da a la manera como nos han tratado.
Pongámoslo de esta forma, imaginando tres escenarios diferentes:
Te encuentras en tu cuarto, leyendo un libro y no tienes intenciones de salir. De pronto, empieza a llover. ¿Cómo percibirías la lluvia en ese caso?… posiblemente con indiferencia.
Ahora supongamos que eres un granjero, y que ocurre la misma situación con la lluvia, llevas esperando días a que llueva, y finalmente tus cultivos se podrán beneficiar. Ahora, podrías en este caso sentirte muy bien y agradecer porque ha llovido.
Y finalmente, vamos a suponer que es el día de tu boda, tienes todo preparado justo en un lugar abierto. De repente, la misma lluvia de los dos casos anteriores llega de manera inclemente. Posiblemente odies el hecho de que haya llovido.
Pero no es la lluvia lo que está mal.
No es el evento como tal el que tiene implicaciones positivas o negativas. Así como no lo fue en su momento, el rechazo o insatisfacción (desilusión) de tus padres, maestros o amigos.
Es el significado que le damos a dichos eventos. En los ejemplos anteriores, los significados que le damos a la lluvia dependerán mucho de nuestras condiciones actuales. Así como los significados que le demos a todos los eventos que lleguen a nuestras vidas.
Puedes ver aquí otros ejemplos de creencias limitantes.
Que ocurra algo, no necesariamente debe ser etiquetado universalmente como bueno o malo, sin antes haber analizado el contexto y el punto de vista. Se trata de que todo en este mundo es relativo. Incluso el bien y el mal son relativos.
Para algunas personas, algunas circunstancias o acciones pueden ser malas, para otras buenas, y para otras no tener importancia alguna.
Lo importante, es detectar cuándo le estamos dando a las cosas el significado que le estamos dando, y porqué.
Cuando logras identificar el porqué del significado que le asignas a tus experiencias, te das cuenta de que las creencias que has desarrollado a partir de eso han sido creadas en tu mente.
Con esto llegamos a la conclusión de que tú mismo creas tus creencias. Tú mismo has desarrollado en tu mente todo en aquello que ahora crees.
Y yendo un paso más allá, nuestras creencias determinan nuestra forma de actuar, ya sea consciente o inconscientemente.
Por tanto, es importante que sepamos cuales son nuestras creencias y porqué.
Porque si lo analizamos desde un punto de vista lógico tenemos lo siguiente:
Yo mismo creo mis creencias.
Mis creencias determinan mi vida.
Por lo tanto, Yo Mismo Creo Mi Vida.
Cuando comprendes que tú mismo eres el escultor de tu existencia, es que te das cuenta de que puedes cambiar el curso de las cosas y puedes efectivamente llegar a donde sueñas, con sólo determinar qué creencias son las que te limitan.
Muchas veces no nos damos cuenta de que creemos fielmente en hechos que consideramos reales, cuando dicha realidad se ha formado en nuestra mente a partir de pocas experiencias o paradigmas probablemente sin sentido.
Cuestionarse acerca de la dudosa proveniencia de nuestras creencias puede llegar a ser suficiente para darse cuenta de que dichas creencias están mal. Cuando nos damos cuenta de que algo en lo que confiamos o creemos está mal, inmediatamente la duda nos permite poco a poco irnos deshaciendo de eso en lo que creemos.
Si por ejemplo te das cuenta de que tu creencia de que no eres lo suficientemente bueno para algo ha sido algo que tu inocentemente has concluido por la manera como te han tratado, es posible dilucidar el hecho de que eso no es más, que una falsa idea a la que te has hecho con pocos o nulos argumentos.
Tus padres o amigos nunca quisieron que creyeras, a que eres un bueno para nada, simplemente querían lo mejor para ti, y esperaban lo mejor de ti, ellos fueron en ese caso la lluvia que llegó a ti. Sin embargo, pregúntate en qué estado llegó esa lluvia, y cuál fue la manera como la percibiste.
Pues es esa manera como se perciben los eventos, la que conlleva a que le asignemos diferentes significados en nuestras mentes, y con ello a consolidar creencias que finalmente afectarán nuestro comportamiento, la toma de decisiones y con eso, los resultados que obtengamos en la vida.
Ahora que lo sabes, puedes empezar a cuestionarte acerca de cuáles son tus creencias limitantes, analizar su origen, y ver si efectivamente son lo que son, o son lo que tú crees y piensas que son.

Porque cuando te das cuenta de que una creencia con la cual llevas años viviendo, estaba equivocada, no pasarán más que unos minutos en que te libres de ella y puedas empezar a actuar en consecuencia con la propia realidad.





lunes, 23 de octubre de 2017

Busca la motivación…

Busca la motivación…



¿Cuántas veces tienes en mente que quieres hacer algo, que tienes que hacer algo, pero no encuentras motivación?
Si eres artista, pintor, escritor, etc. dirás que las musas no llegan... Pues bien, me gustaría darte siete claves para que "atraigas" la inspiración. siete claves imprescindibles para mantenernos motivados hacia nuestros objetivos.
Fijar una meta que sea efectiva. En muchos otros escritos he hablado de las características de las metas.
¡Tener una buena meta puede darte vida! Mucho más que respirar, mucho más que pensar o que el fluir de tu sangre.
2. Termina lo que empiezas. La perseverancia, el no rendirte cuando algo sale mal, el volver a intentar dar otro paso distinto, en definitiva, cultivar el hábito de concluir las cosas.
Recuerda que nada muere más rápido que una idea, cuando se deja de alimentarla.
3. Entra en contacto con personas con las mismas metas que tú. Socializar con personas que se apasionan por las mismas cosas que tú, entrar en el círculo de aquellos que hacen lo mismo que tú, es una estupenda fuente de motivación, renovación, crecimiento y sana competencia.
4. Busca aprender más y más, a ser posible, conviértete en autodidacta. Ve a la biblioteca, comparte libros con amigos, lee y aprende de internet, nunca dejes de llenar los huecos de tu falta de conocimiento.
5. Trata de alinear tu talento natural, con tu meta. Si eres bueno en pintar, no te fijes como meta escribir la música de una canción. ¿Por qué? Porque el talento trae motivación natural, la motivación trae persistencia, y la persistencia, consigue acabar el trabajo.
6. Aumenta tus conocimientos específicos. Lee más libros que nadie en tu profesión, suscríbete a los blogs de los gurús de tu sector, empápate en lo último y más novedoso que necesitas aprender, eso, te motiva a implementar nuevas técnicas, a dar nuevos pasos.
7. Asume Riesgos. Nunca nadie triunfó sin haber cometido unos cuantos errores. Pero eso no se detuvo. Sal de tu zona de confort, arriesga a hacer eso que no te animas, pero que sabes que te dará impulso hacia tu meta. si no funciona, no pasa nada. Si no te arriesgas, y si pasa, te quedas estancado en el arrepentimiento.
Nadie llega a la cima sin caer, sin tropezar, sin mondarse las rodillas un par de veces.

Si quieres alcanzar tus metas, la perseverancia es la disciplina idónea para impulsarte hacia ellas, para encontrar tu grandeza oculta, para mejorar tu autoestima, para planificar el camino.





Tu actitud positiva y tu presente…

Tu actitud positiva y tu presente…



Tu actitud, ante las circunstancias, es determinante a la hora de sentirte incapacitada/o para seguir adelante tras un fracaso o un imprevisto, o sentirte con fuerzas para superarlo y sacar lo mejor de ti misma/o. Porque no son los hechos los que determinan tus emociones, sino con qué actitud los enfrentas.
Dos personas distintas, pueden hablar de un mismo acontecimiento de manera contraria. Quien es capaz de fijarse en el vaso medio lleno o lamentarse por lo que le falta por llenar al vaso.... a fin de cuentas, el hecho es el mismo y la percepción depende de la actitud del observador.
Las diez pautas para una Actitud Positiva.
Respirar Profundamente.
Ante cualquier circunstancia que te desestabilice, ante un imprevisto y antes de reaccionar de manera apresurada, toma aire, respira profundamente, en una postura corporal erguida, con la espalda recta y la cabeza ligeramente levantada, mientras llevas los hombros ligeramente hacia atrás. Podrás comprobar como tu fisiología cambia y mejora tu estado de ánimo con tres o cuatro respiraciones profundas. Además, eso le da tiempo a tu mente a pensar y elaborar una respuesta con mayor inteligencia emocional.
2. Actúa con Coherencia.
Lo que, llaman columna izquierda es aquello que pensamos, pero no decimos ni hacemos. Para sentirte mejor, para tener una actitud positiva, es necesario ser consciente de nuestra columna izquierda, es necesario hacer lo que pensamos que debemos hacer. Tener conductas que contradicen lo que pensamos hace que uno se sienta mal consigo mismo y se instale voluntariamente en un estado de infelicidad. Tu eres responsable de hacer y decir lo que quieres hacer y decir. Nadie te obliga si tú no te obligas.
3. Aprende a Aceptar.
Cada día la vida nos presenta momentos buenos, y malos, muy buenos o incluso durísimos... Si nos quedamos instalados en el dolor por lo que ha ocurrido, si respondemos de manera descontrolada, limitamos nuestra capacidad de acción y empeoramos el resultado. En cambio, aceptando que la vida no será perfecta, que habrá circunstancias que no nos gustan y que aún así podemos ver el lado positivo de esos acontecimientos, nos damos fuerzas para salir adelante. Sobre todo, cuando esas circunstancias son imposibles de cambiar.
4. No te compares.
En cada oportunidad en que te comparas con otros y te sientes inferior en algo, te estás engañando. ¿Por qué? ¡Porque solo comparas un aspecto, positivo, de la otra persona, con algo tuyo que aun te queda por desarrollar o que incluso tú puedes ser mejor o igual pero no lo ves! Nada mejor que ser tu misma/o. Olvídate de las idealizaciones y de las comparaciones... y vivirás más sereno.
5. Pon tu atención en el presente.
El pasado no puedes cambiarlo y el futuro aún no ha llegado. Vive, de manera consciente, cada momento presente, dando lo mejor de ti en cada situación, llenando de valor cada hora, mejorando incluso lo que haces bien. Preocuparte por lo que pueda pasar en el futuro, te resta tiempo para ocuparte de lo que está pasando en el presente.
6. Olvida el Perfeccionismo.
Nada más dañino para nuestra salud mental que querer hacer todo perfecto, que querer controlar que cada detalle sea perfecto. Querer hacer las cosas bien, buscar la excelencia en tu desempeño personal y profesional no es posible desde el perfeccionismo, sino desde la aceptación de que algunas cosas pueden salir mal.
7. Entra en Acción.
La manera de conseguir resultados es entrando en acción. Mientras permaneces dudando si dar un paso o no darlo, te cargas de inseguridad y falta de confianza. A veces, solo son necesarios 5 segundos de valor para hacer que tu proyecto se ponga en marcha o siga avanzando. Cada paso dado te pone un paso más cerca de la meta. Cada día dudando te aleja de tus proyectos.
8. Aumenta tu autoestima: Cuida tu imagen.
Es imposible sentirse positivo cuando el espejo refleja una imagen que no nos satisface. Cuidar tu imagen aumenta considerablemente tu autoestima, tu actitud positiva. Con invertir 10 minutos en ti, puedes ganar una gran dosis de autoestima. ¡Invierte 30 minutos y el mundo será tuyo!
9. Vive con Responsabilidad.
Si tu mayor preocupación está en tu propia vida, en sentirse injustamente tratado por los demás, por la suerte, por las oportunidades, aumentan tus probabilidades de que tus resultados sean negativos. Cuando nos sentimos víctimas de las circunstancias creemos que no podemos hacer nada. Asume que, aunque no seas el responsable de tus problemas, si eres el responsable de encontrar las soluciones.
10. Concluye las tareas.
No hay nada que nos quite más energías, que nos haga aumentar nuestro diálogo interno saboteador que sentirnos personas improductivas al no acabar lo que hemos empezado. Todas esas tareas inconclusas, ocupan espacio en tu mente y constantemente golpean para llamar tu atención. Cuanto más temas y asuntos resuelvas, más espacio liberas en tu mente para pensar y actuar con decisión hacia tus metas.

Mientras más, trabajamos gestionando los cambios necesarios, las decisiones precisas para vivir una vida más saludable, para aliviar nuestra carga y poder centrarnos en conseguir avanzar hacia nuestras metas. Tu propio proceso te ayuda a enfocarte en los puntos que te causan conflicto, en las barreras internas que te frenan y te impulsa a tomar decisiones firmes encaminadas a vivir tu vida de manera consciente.





Cuánta confianza tienes en ti…

Cuánta confianza tienes en ti…



¿No avanzas porque no tienes autoestima? ¿No tienes autoestima porque no confías en ti? ¿No confías en ti por eso no te animas a dar ese paso necesario? La falta de autoestima y la falta de confianza están unidas por un lazo. No te crees capaz, entonces, no confías en ti y no te mueves.
¿Sientes que esto te está ocurriendo a ti? Internamente sabes, que si dieras esos pasos que necesitas dar, tendrías un mejor puesto de trabajo, tendrías más ingresos, te sentirías más feliz, tendrías mejores relaciones personales, incluso tendrías pareja, y disfrutarás de tu tiempo libre…
Invertir en uno mismo, en mejorar ese sentimiento de autoconfianza es vital. ¿Para qué? Para ir por la vida con mayor seguridad. Para ir por la vida con una enorme sonrisa. Para avanzar, crecer, progresar a nivel personal y profesional. Para tener una mejor calidad de vida. Para poder amarnos, porque desde el amor a nosotros mismos podemos así amar a los demás. Si no tenemos algo no podemos darlo, ¿verdad?
¿Entonces, por dónde empezar?
El primer paso para mejorar nuestra autoestima, para confiar más en nosotros es tomar la decisión de lograrlo.
No me sirve de nada que digas: Me gustaría creer más en mí.
No te sirve de nada que digas: Ojalá pudiera tener autoconfianza.
Ojalá, me gustaría, sería bueno, desearía, si pudiera…. son todas frases que no te ayudan a lograr tu objetivo de amarte, valorarte, aceptarte y así tener la fuerza necesaria para seguir creciendo en tu vida.
¿Cuánto tiempo más vas a pasar “atascado” en una vida que no te satisface del todo?
¿Cuántos lunes más vas a ir a trabajar deseando que llegue el viernes?
¿Cuántos meses más vas a pasar deseando que lleguen las vacaciones o alguna fiesta?
¿Cuántos años más vas a llegar a diciembre deseando que acabe el año con la ilusión de que el siguiente sea mejor?
Lo siento. Nada va a cambiar si tú no cambias. En tu vida, nada va a cambiar si no eres tú el que cambia.
Y para cambiar, para mejorar nuestra vida, para sentirnos realmente más felices, disfrutando de nuestra vida, es necesario que no nos conformemos con menos.
Este es el mayor problema que tenemos. Somos unos conformistas. No nos gusta mucho ese trabajo… pero ahí vamos cada día. No nos gusta mucho nuestra forma de vida, pero ahí vamos cada día. No nos gusta mucho nuestras amistades, nuestro nivel social, pero nos conformamos, nos quedamos ahí abajo, en la lamentación y la autocompasión.
Crecer produce malestar. Superarnos a nosotros mismos, produce incomodidad. Por eso, en coaching, se nombra como la zona de confort. Todo aquello que nos es conocido está dentro de nuestra zona de confort. Aunque nos quejemos de lo mal que nos va en esos momentos. Igualmente, eso está dentro de nuestra zona de confort.
Nadie te ha encarcelado ahí donde estás. Tu zona de confort no tiene una reja, ni una muralla imposible de escalar. Tu zona de confort, cuando te está aprisionando, se vuelve terriblemente incómoda.
Y no es malo. Que dentro nos lo estemos pasando mal, hace que nos dé menos miedo pasarlo mal fuera. ¿lo ves?
Es por eso, que muchas personas sólo mejoran sus vidas tras un suceso traumático, tras una separación, tras un despido, tras un accidente…. Pero… la realidad, es que no necesitas un golpe para salir de tu zona de confort. No necesitas que algo doloroso marque tu vida para salir allí fuera y crecer. Todo lo que no tienes ahora en tu vida (un amor, más reconocimiento por tu trabajo, un emprendimiento que te haga disfrutar de tu día a día, más relaciones personales, más tiempo de calidad, más ocio) todo lo que no tienes ahora en tu vida, no lo tienes porque no está dentro de tu zona de confort.
Por eso, para poder disfrutar plenamente de la vida que te gustaría vivir, para caminar a tus anchas fuera de tu zona de confort, necesitas aumentar tu autoestima, creer en ti.
Solo 5 pasos te separan de ser una persona nueva. 5 pasos y perseverancia. Iniciar con el proceso de Retomar las Riendas de tu Vida, esto hace que no solo des esos 5 pasos, sino que adquieras el hábito de darlos cada día. Cada día durante el resto de tu vida.
¿Piensas seguir así? Recuerda, que solo tenemos esta vida, y que lo que hagamos con ella y en ella depende de nosotros.
Aumenta tu Confianza, Aumenta tu Autoestima
1º paso: Actitud positiva.
Para tener una actitud positiva, es muy importante hacer cosas que nos gusten, que nos hagan sentir bien, disfrutar durante el día, cada semana, de actividades que nos carguen las baterías. Salir a caminar, darte un baño, escuchar música, hacer yoga, saltar, ¡lo que a ti te guste! Mientras todo lo que hagas en tu día a día sean obligaciones, resolver problemas, ir corriendo a todas partes…. difícilmente podrás dar el primer paso para mejorar tu vida.
2º paso: Pon un filtro.
Personas pesimistas, que siempre se quejan, que son víctimas del universo y de todos los vecinos de su edificio, de su suegra y del jefe, personas que critican y hablan de la vida de los demás…. Ponte un filtro a las personas tóxicas, si puedes evitarlas, mejor que mejor. El hábito de quejarse daña tanto a quien lo tiene, como a quienes están a su alrededor. Convivir o trabajar con una persona que sea un quejón, nos hace, que nos quejemos en pasivos. ¡Si, me acabo de inventar una palabra! Lo sé. Pero la realidad es así. El humo del cigarro que fuma el otro, afecta a quien está al lado, ¿verdad? ¡Pues las quejas de alguien afectan a quienes están cerca! Si eres tú quien vive anclado en la queja. Pues ya puedes estar despidiéndote de ese mal proceder.
3º paso: Decisión.
¿Qué es lo que quieres hacer? ¿Qué te gustaría lograr? ¿Hasta dónde quieres crecer? ¿Cuál quieres que sea tu nivel de confianza? ¿Con cuantas personas quieres estar en contacto? Decide, decide todo lo que quieres en tu vida. No te conformes con ir viviendo. Elige y Decide cómo quieres que sea tu vida y ve por ello.
4º paso: Enfrenta al miedo.
No te puedes imaginar lo maravilloso que se siente cuando das ese paso que tanto te atemorizaba. Bueno, quizás si sabes lo que se siente. Recuerda las veces que dudabas sobre hacer algo o no, y que, tras hacerlo, salió bien y te cargaste de confianza en ti mismo. ¿lo recuerdas? Pues este es el paso fundamental, la clave para ganar confianza en ti. La inmovilidad, el miedo son los que hacen que no confíes en ti. A medida que avances, irás ganando confianza y eso hará que te muevas con mayor seguridad en ti mismo.
5º paso: Persevera y triunfaras.
Jamás te rindas. La vida está llena de personas con ideas que nunca llevaron a cabo. Los que han cambiado nuestra vida, son aquellas personas que tuvieron una idea, y jamás se rindieron. Piensa en algo tan habitual como la electricidad. Si quienes la estaban inventando, investigando, se hubieran rendido… Si quienes estaban diseñando internet, se hubieran rendido… ni tu ni yo nos habremos encontrado… ¿no crees? No te rindas. Cambia tu actitud a positivo, limpia tu vida de personas tóxicas, toma la decisión, enfrenta el miedo de dar esos pasos y jamás te rindas.

Todo está por hacerse. Y tú puedes hacerlo. ¿Te acompaño?





jueves, 12 de octubre de 2017

El Dolor Del Alma... ¿Dónde estás corazón?

El Dolor Del Alma... ¿Dónde estás corazón?



¿Dónde estás corazón?, No puedo oír tu palpitar.
Es tan grande el dolor, que quisiera llorar. Yo quisiera llorar, y no tengo más llanto, la quería yo tanto y se fue, para nunca volver. Estribillo de una canción. (De mocedades).
Uno de los dolores más fuerte que conocemos, es el del corazón o del alma. Son dolores que no hay píldoras para contrarrestarlos, no hay recetas mágicas. No las encontramos en la farmacia, como las banditas (curitas) para colocarlas en ese órgano vital, cuando un sentimiento nos golpea.
Los médicos dicen; que el corazón no duele, pero parece que no saben tanto o nada. La pérdida de un ser amado, las desilusiones, las tristezas de ver a un ser querido, sufriendo. En fin, todas las grandes tragedias humanas, que se alojan en el medio del pecho y aprietan.
Cuando eso sucede la vida, se va consumiendo. Todos sabemos, cómo los que sufren un gran dolor en el alma se envejecen a pasos agigantados. Y aún que nadie quiere sufrir ningún dolor, estoy seguro de que es este tipo de dolores los que nadie quiere tener y gustosos lo cambiarían por un dolor físico.
No sé porque nos cuesta tanto entender y validar en forma absoluta que las cosas que nos pasan a nivel emocional repercuten directamente a corto, mediano o largo plazo en nuestro cuerpo. Nos cuesta percibirnos como una totalidad en la cual a todo nos afecta, si a todos.
Hace unos días escribí un escrito donde trataba de comunicarles lo que entiendo por sentimientos. A mí me duele el corazón por lo que estoy viendo y viviendo, insisto que los ignoro, si es porque soy culpable o inocente de lo que me sucede actualmente, pero tengo un dolor sentimental y lo único que hay para curar ese dolor, es recuperar a la persona que tengo en mi interior. Por lo tanto, a modo de una cruzada personal o de manera lógica, uso los medios de las redes sociales como ventanilla para ventilar lo que siento.
No sólo yo hablo del tema, he encontrado varios blogs que comentan del asunto. Lo triste es que todos ellos lo hicieron en forma no fácil para entender. Más medios se dedican a en listar una serie de comentarios que en cuestiones sentimentales, se ve que no hilan una.
A lenguas se ve la estupidez humana. Nos comportamos muy valientes cuando hablamos del dolor ajeno, pero si cualquiera de los que escriben, acerca de situaciones parecidas, seguramente la idea no sería tan descabellada. Es fácil gritar desde lejos o detrás de la barrera.
Pero no se queda todo ahí, el caso no solo es de falta de empatía. El temor de los comentarios de esas columnas, no reflejan el sentir general.
Los hombres se niegan a dejar a un lado el machismo y el encierro sentimental, y algunas mujeres se sonrojan pensando que ellas podrían ser las víctimas (esposa, novia o amiga) de este tipo de acciones.
No sería lo mismo si el escrito hubiera sido de un joven de 17 años. Sonaría algo tierno, sería alargado por romántico y algunas jóvenes se conmovería por los vientos, del escritor, soñando ser ellas las destinatarias de tal artículo.
Me pregunto:
¿Es entonces un problema de edad?
¿Es más ridículo defender el amor, entrado en años y con más historia, que la pasión de un hombre joven?
¿Dónde estás corazón?...
Pareciera que sí, así es. Se puede entender que un joven lo redacte, durante el periodo del noviazgo, más lejos, edad madura, está vedado. Un escrito de este tipo dentro del matrimonio está fuera del lugar ya que es un campo para otro tipo de juegos donde el amor parece estar en el banco. En ese juego se premia la tradición, se festeja el engaño al cónyuge y a la mentira. Se abraza al que conquista a otra persona que no sea su esposa o esposo. Y se es cómplice de amores de los amigos y los compadres. Se enaltece un anti valor, y se festeja a quien valientemente se atreve a defender ese amor.
Se publican las luchas que se hacen por un engaño y condenamos la lucha que se hace por un cariño o amor. De esta forma matamos a la luz del día y nos escondemos en la noche oscura, para hacer el amor. De igual manera en las escondidas para poder ocultar sus amoríos y si no los tuvo entonces es peor, ya que, para que, por lo que no hizo. Pero nadie, nadie, elogió la lucha que lleva a cabo ese individuo.
Hay cientos de libros, películas, historias y canciones de amor, que hablan del sacrificio que se haría por la persona que se ama. El amor romántico se enaltece en todas ellas. Incluso las más grandes obras de nuestra lengua, como El Quijote, que cuenta las andanzas delirantes de un larguirucho caballero por su Dulcinea. Cuando un montón de carne y hueso hace su aparición, es lapidado con golpes de lenguas y plumas criticándolo. Parece ser que es más valioso a los ojos ajenos desenvainar la espada ante un solo personaje, que ante miles de ojos que lanzan fuego y veneno.
Va muy mal nuestra sociedad. Y los hombres que la habitan son cobardes e hipócritas. Parece niños temerosos de decir lo que sienten para quedar bien con el grupo. Pagan por ver, leer o escuchar historias de amores de valientes, y cuando las tienen frente a sus ojos se acongojan, contienen sus sentimientos y se burlan con pusilanimidad. Mientras, irónicamente, algunas mujeres ayudan y alientan este comportamiento de los varones que las rodean, en lugar de pedirles que luchen por lo que es correcto, sin importar "lo que digan los demás". Luego les tocara a ellas cosechar lo que sembraron y llorarán amargamente.
La gran contención emocional que se ha demostrado en este escrito quizás explique el alto índice de maltrato y los problemas sociales entre otras tantas enfermedades de la sociedad.

Quizás si luchamos por aquello que nos hace sentir vivos, plenamente vivos, que nos hace sentir de nuevo, que es nuestro corazón el que late dentro y no sólo las ambiciones temporales, quizás tengamos un motivo más poderoso y más dispuestos a darnos la mejor vida... Solamente respetándonos y respetando a los demás....





jueves, 5 de octubre de 2017

Cómo reconocer tus límites…

Cómo reconocer tus límites…



En el mundo que vivimos pareciera que quien no se estresa no funciona. Es importante reconocer tus propios límites, parar de vez en cuando y organizarte para evitar estar desbordada/o.
Reconocer tus límites para evitar estar saturada/o.
Si tu vida sigue un ritmo frenético, no tienes ni un minuto que perder y estás desbordada/o de trabajo, este escrito es para ti. Tu situación es mucho más frecuente de lo que parece y, lo que es peor, hoy en día se justifica y casi hasta se exige. Parece que es normal y deseable estar así y si no ocurre, es que no eres un profesional "de verdad".
Es cierto que determinado nivel de estrés es bueno para tu desarrollo, pero aquí hablamos de algo más que eso.

Nos referimos a una situación en la que no tienes tiempo para ti, estás estresada/o y empiezas a darte cuenta de que así no puedes seguir. O bien ya estás totalmente desbordada/o y no sabes cómo cambiarlo. Es algo frecuente, y también preocupante, porque esto no para, hasta que algo te obliga a parar (una enfermedad, por ejemplo) y por supuesto, no queremos llegar a ese punto.

Cómo evitar sentirte desbordado.
Entonces, ¿qué puedes hacer cuando tu vida te desborda? Tres cosas:
Reconoce tus límites.
No es la vida la que te desborda, eres tú que no sabes poner límites.
Todos tenemos un límite y, aunque no solemos pensar en él, es muy importante conocerlo. De este modo sabrás cuando te acercas a él y podrás hacer algo al respecto. Así disminuirá tu desgaste y el estrés. Porque ya sabemos cómo te afecta esa situación, y no solo a ti, sino a los que te rodean también. Y a lo mejor te preguntas, ¿y cómo puedo saber cuál es mi límite? En el libro "Cómo estar mentalmente equilibrado"(Ediciones B), Philippa Perry comenta que es importantísimo parar de vez en cuando para evaluar cómo te sientes en ese momento, qué piensas, qué haces. No tiene que ser un descanso largo, lo importante es que te acostumbres a analizar cómo te sientes. Por ejemplo, ahora mismo, ¿cómo te sientes? Cansada/o, aburrida/o, motivada/o, contenta/o, con hambre, con sed... Este el primer paso para aprender a reconocer cuando estás llegando al límite, y así poder parar a tiempo.
"No es la vida la que te desborda, eres tú que no sabes poner límites."
Identifica la causa de las prisas.
En general, hay tres causantes de que estés siempre corriendo, de un lado a otro:
Demasiadas tareas para un tiempo determinado que, aunque te encantaría, no puedes estirar.
Demasiadas personas pidiéndote cosas.
Una sensación interna de tener prisa. La sensación de que no puedes parar, de que hay algo más que hacer (que, por supuesto, siempre lo hay), de que no puedes perder, ni un minuto...
Identifica cuál o cuáles te afectan más.
Soluciona el problema.
Si tu principal problema es el de las tareas, ¿cuál es la solución? Hay varias: delegar, aprender a priorizar, no subestimar el tiempo, que te va a llevar una determinada tarea, etc.
Si lo que te afecta son las personas, claramente es imprescindible que aprendas a poner límites y a decir que no.
Si tu principal problema es la sensación interna de prisa, es más complicado. Algo que ayuda es obligarte a parar varias veces al día, aunque sólo sean cinco minutos. La cuestión es parar tu ritmo frenético y hacer algo que te relaje o simplemente que suponga un “Stop”: leer, escuchar una canción, dar un paseo o hacer el ejercicio que mencionamos antes. Lo importante es que te acostumbres a parar y veas que la vida sigue y que tú te sientes mejor. Esto, que es aparentemente sencillo, cuesta mucho, porque no vas a querer parar literalmente, ni un minuto, la cuestión es obligarte.
Además, en todos los casos es imprescindible disminuir tus exigencias y expectativas. Es algo complicado, pero tienes que tenerlo en cuenta.
En resumen, es fundamental que seas consciente de cuáles son tus límites y de que sobrepasarlos no es nada bueno. Así que párate a pensar hasta dónde puedes llegar, de cuántas tareas puedes ocuparte, sin estar asfixiada/o, de cuántas personas (o peticiones de personas). Aprende a identificar cómo te sientes en cada momento para no llegar hasta ese punto sin retorno. Y no te engañes, independientemente de lo atareada/o que estés y las razones que tengas, lo más importante es que eres tú la o el que tiene que decidir que hasta aquí has llegado, y ponerte a solucionar ese ritmo frenético antes de que algo grave te obligue a parar.

"Es importantísimo parar de vez en cuando, para evaluar cómo te sientes en ese momento, qué piensas o qué haces."