domingo, 27 de agosto de 2017

El Sabio y el Viajero…

El Sabio y el Viajero…



El Tao del Viajero es una filosofía de vida china que tiene que ver con la longevidad y la calidad de vida, practicada en el taijiquan y el qigong para vivir mejor y equilibrarnos con la naturaleza.

El “Tao” es el camino, “El Viajero” nuestro tránsito por la vida.



Antes de partir, el Sabio le dijo al Viajero:


No te olvides que el Viajero se vuelve Sabio, cuando mantiene en su conciencia constantemente que es un Viajero, que está de paso en este mundo, que lo permanente está dentro de él: sus valores, sus cualidades, su propia eternidad.

Toma tus precauciones; a veces, se presentan obstáculos.

Hay que tomar en cuenta que hoy en día, muchos se cansaron de ser niños y quisieron crecer abruptamente y ahora quisieran ser niños otra vez. Que otros perdieron su salud por buscar riqueza, y ahora pierden su riqueza para restaurar su salud. Que muchos, por pensar ansiosamente sobre el futuro se olvidan del presente y acaban no viviendo ni en el futuro, ni en el presente. Otros, viven como si nunca se fueran a morir, y luego mueren como si nunca hubieran vivido.

El Viajero le dice al Sabio:

"Los seres humanos tenemos mucho que aprender en el camino de la vida. Dime qué necesito saber, antes de seguir mi viaje. Los seres humanos tenemos que aprender mucho a cada paso que damos".

No podemos hacer que alguien nos ame, sino dejarnos amar.

Toma años construir la confianza, y sólo pocos segundos, destruirla.

Lo más valioso no es lo que tenemos en la vida, sino a quién tenemos en la vida.

No es bueno compararnos con los demás; habrá siempre quien es mejor o peor.

La persona rica no es la que más posee, sino la que necesita menos.

Debería haber control sobre las actitudes, si no, son las actitudes las que nos controlan a nosotros.

Nos toma sólo segundos abrir heridas muy profundas en las personas que amamos, y nos toma muchos años poder curarlas.

Hay que entender que puede ser que haya alguien que nos ame, y sin embargo, no siempre sucede que sepa expresar sus sentimientos.

El dinero puede comprar todo, menos la felicidad. A veces nos podemos molestar por algo, pero eso no nos da el derecho de molestar a otros.

A veces, no es suficiente ser perdonados, si no nos sabemos perdonar a nosotros mismos.

Los seres humanos son amos y dueños de lo que poseen, pero son esclavos de lo que dicen.

Siempre cosecharemos lo que plantamos. Si plantamos habladurías, vamos a cosechar intrigas. Si plantamos amor, vamos a cosechar felicidad. La verdadera felicidad no es lograr metas, sino aprender a sentirnos satisfechos con lo que logramos, sin que la envidia o los celos se apoderen de nosotros por lo que nos falta.

Aprender que dos personas pueden estar viendo la misma cosa, y sin embargo, estar viendo algo totalmente diferente.

Aquel que es honesto consigo mismo, a pesar de los obstáculos llegará lejos en su camino.

Para aprender necesitas de Ocho Poderes. Estos son, en realidad, tu capacidad de poner en práctica tus propios valores:

El Poder de empacar el pasado, el Poder de tolerar, el Poder de adaptarse, el Poder de discernir, el Poder de juzgar, el Poder de afrontar, el Poder de cooperar y el Poder de retirarse o de la introspección.

Aquí están los ocho cuatro poderes;

1.El Poder de Empacar el Pasado: No importa el país, no importa qué cultura sea, la mayoría de nosotros los seres humanos pasamos gran parte de nuestro tiempo recordando cosas que ya han sucedido. Volvemos a vivir el pasado una y otra vez, a veces, imaginando, como si lo estuviéramos escribiendo otra vez… ¡Si sólo hubiéramos tenido la fuerza de…! O a veces, nos ponemos a imaginar cómo será algo en el futuro. Nuestra mente, incluso reacciona a cosas que puede ser que nunca sucedan. Y mientras revivimos el pasado e imaginamos el futuro, la vida pasa ahora mismo, mientras no le ponemos atención. Cuando desarrollas el poder de empacar, dejar ir el pasado, dejar que el futuro se desenvuelva como realmente será, podrás dejar que tu corazón se sienta ligero, sin ningún peso; tu mente estará clara y libre, estarás libre para vivir el presente, estarás libre para vivir la experiencia de tu propia vida. Como dice el Tao del Viajero: “Lo primero, es enfocarte, empacar lo que ha pasado y dejar aparte lo que está por pasar. Así, el Sabio reivindica el control de su mente”.

2. El Poder de Tolerar: La vida está llena de sorpresas. Las cosas que planeamos pueden salirse de su curso abruptamente con mucha facilidad. No tenemos control sobre otra gente, no tenemos control sobre la naturaleza; tampoco podemos tener control sobre las circunstancias, no importa cuántas veces lo intentemos. Pero no es esto lo que nos hace felices o infelices. Esto sucede sólo si nosotros lo permitimos. Son nuestras propias respuestas emocionales ante la vida las que nos dan felicidad o sufrimiento, y éstas sí podemos controlarlas. Una vez que hacemos nuestro este poder espiritual, incluso la peor de las circunstancias nunca podrá derrotarnos. El Poder de la Tolerancia no es jamás una aceptación no deseada, sino que es la habilidad de estar contento auténticamente -en cualquier circunstancia- y la fuerza de ser inaudible se vuelve nuestra. Como es dicho en el Tao del Viajero: “Profundamente en la conciencia de ser un alma, el Sabio planta las raíces de su mente. Como un árbol que se dobla con el viento, el Viajero tolera todo y permanece inquebrantable”. Este es el Segundo Poder.



3. El Poder de Adaptarse: La mente humana no tiene límites, el corazón no tiene fronteras. Tenemos capacidad para una variedad infinita de diferentes tipos de pensamientos y amor para tanta gente como queramos. El corazón es un pozo que nunca se seca. Es el Poder Espiritual el que nos permite aceptar las diferencias en la gente, en ideas, en la cultura, en la vida. Al aceptar las diferencias, nuestra mente se abre y nuestro corazón se vuelve generoso. Así, vivir unos con otros se vuelve algo fácil, que hace ser felices. Como es dicho en el Tao del Viajero: “El Señor del Amor nunca cierra la puerta. Siguiendo al Maestro, el Sabio se adapta a las diferencias y nunca permite que se cree alguna diferencia”. Este es el Tercer Poder.


4. El Poder de Discernir: Bien o mal, feliz o infeliz, nuestra vida está completamente determinada por las elecciones y decisiones que hacemos en algún momento de nuestra vida; a pesar de que no nos recordemos haberlas hecho. A pesar de que hacemos cosas tan automáticamente que no parece una elección, siempre lo es. Para que nuestras decisiones sean las correctas, necesitamos ser capaces de discernir lo bueno de lo malo, lo verdadero de lo falso. Necesitamos la habilidad de ver claramente, ver las cosas como son realmente, no importa qué tan bueno sea el disfraz; esto nos permite dirigir el curso de nuestra vida, que nos llevará adonde queremos realmente ir. Como dice el Tao del Viajero: “Trucos e ilusiones están en todos lados y el camino puede estar inundado de un diluvio de palabras. El Sabio discierne, encontrando el diamante entre la bisutería”. El Cuarto de los Poderes, es éste.


5.El Poder de Juzgar: Viendo claramente cuáles son nuestras preferencias en la vida, siendo capaces de determinar lo correcto de lo incorrecto, la verdad de la falsedad, esto es sólo la primera mitad de nuestras acciones en la vida, sobre las cuales después tenemos que decidir. Si hay dos buenas acciones, tres decisiones honorables, todavía hay un juicio que hacer: ¿Cuál entre las opciones es la que me corresponde hacer? Como en la balanza espiritual, el Poder de Juzgar nos permite valorar hasta la última consecuencia de nuestras acciones y las acciones de los otros. Como es dicho en el Tao del Viajero: “Viendo sus propias acciones tan claramente cómo ve las de su hermano, el Sabio nunca deja que el deseo influya en su decisión”. El Juicio Preciso, es el Quinto de los Poderes.



6.El Poder de Afrontar: Tener valor cuando se afronta el peligro, conquistar el miedo cuando nos sentimos amenazados, mantener la calma cuando el comportamiento de la gente nos intimida; esto es admirable. Pero, reconocer nuestras debilidades, afrontar las sombras en el interior de nosotros mismos con honestidad, éste es el valor más elevado en el comportamiento humano. Al vernos con honestidad, podemos ver a los demás con una comprensión auténtica. Esta cosa solamente puede cambiar una vida. Como dice el Tao del Viajero: “Incluso el Viajero Sabio es asediado por los obstáculos: el Sabio afronta las rocas en el camino y las debilidades dentro de sí, con la misma valentía”. Afrontar con Poder, es el Sexto de los Poderes.

7.El Poder de la Cooperación: Nosotros los seres humanos, podemos hacer cosas sorprendentes cuando trabajamos juntos. Dar nuestro tiempo, nuestra energía y nuestra experiencia a otras personas, es una cosa admirable; esto ayuda a que la vida funcione. Pero, hacer nuestro papel, poniendo cuidado más en el resultado que en la gratitud de los demás; en el grupo, más que en sí mismo; cuando vamos más allá de querer reconocimiento, y dejarnos a un lado la necesidad de estar en lo correcto, entonces verdaderamente el total es mucho más que la suma de sus partes. Con este tipo de cooperación, no hay nada que no se pueda hacer. Como es dicho en el Tao del Viajero: “Creando alianzas, el Sabio ayuda a sus compañeros. Dos, pueden lograr lo que uno solo no puede; cooperando en todo, él honra a sus compañeros”. Cooperar es el Séptimo Poder.

8.El Poder de Retirarse o de Introspección: No importa donde estemos, qué tipo de vida hayamos escogido; lo que era calma, se puede volver caos en un segundo. La violencia viene en muchas formas, y -como el mar- una vida que puede ser serena y hermosa, se puede volver turbulenta y trágica. A veces no podemos abandonar el lugar en donde gobierna el desorden, el caos; pero podemos aprender a ir a lo más profundo del interior de nuestro propio ser, sin que nada nos afecte. Aprender a retirarse es un poder espiritual que podemos llevar con nosotros en cualquier situación. Es una protección que siempre está con nosotros. Como es dicho en el Tao del Viajero: “Cuando la insensatez empieza, los ladrones gobiernan. El Sabio, sin inmutarse se retira. El retirarse sin culpa, es sabiduría”. Este es el Octavo de los Grandes Poderes.


Con estos grandes poderes podemos retomar el sentido de la vida…



jueves, 10 de agosto de 2017

Una luz en la oscuridad...

Una luz en la oscuridad...




Una persona me dijo, hace un tiempo atrás, que no buscara la serenidad fuera de mí, en estos momentos de incertidumbre general.
Tenía mucha razón, es difícil encontrarla, en unos momentos en que el caos parece haberse adueñado de nuestro mundo.
Todo salta por los aires, dejando en evidencia nuestro imperfecto sistema, cuestionando nuestra historia en la manera de proceder y creando una cierta inquietud ante los cambios que, día a día, llegan a nuestras vidas. Seguramente para mejor, pues peor no puede ser...
Sujetarse de lo viejo y caduco, a lo conocido y previsible, aunque sea a todas luces un poco mejorable, es de humano. Nos da miedo lo desconocido, aunque sea mejor. Intentamos evitar las sorpresas y con ellas lo que aún está por llegar. Pero deberíamos dejar de lado, el miedo para poder aprovechar las oportunidades, que se nos presentan.
Cada cambio es una oportunidad... para mejorar o, simplemente, aprender algo que debemos aprender. Así se hace la vida, cada día. Como alguien dijo; si haces siempre lo mismo, nunca cambiarás tu vida. Y a estas alturas, creo que hay ya pocas personas que se conformen con su vida actual...
Pero no vale engañarse, pensar que la situación actual es algo coyuntural o temporal... y que pronto volverá lo que antes fue, a nuestras vidas. Las cosas están cambiando a pasos agigantados... y pronto nada volver a ser igual, en beneficio de todos. Pero para ello, sólo debemos dejar de resistirnos al cambio. Cualquier resistencia no nos provoca más que el sufrimiento, además de dilatar el proceso del cambio. Por cierto, un cambio ya inevitable y, por qué no admitirlo, seguramente positivo y esperanzador...
Pero, ante cualquier novedad o cambio en nuestra vida, sólo tenemos dos opciones. Tener miedo o confiar. Si nos dejamos vencer por el miedo, este nos bloqueará e impedirá que estemos atentos a lo que llega nuevo y a verlo como una oportunidad. Si, en cambio confiamos, sabremos aprovechar la singular oportunidad que se nos ofrece. En cualquier caso, lo único que deberíamos de ser capaces de admitir, es que el mundo no está bien y que, si seguimos haciendo lo mismo que hasta ahora, nunca mejorara.
Podemos expresar nuestro miedo en un primer momento, lamentándonos por lo que dejamos atrás, compadeciéndonos de nosotros mismos o simplemente mirando hacia atrás, pero el siguiente paso necesario es, empezar a andar hacia lo nuevo, aprendiendo a confiar...
Y la confianza es lo que nos falta a todos. Confianza en nosotros mismos y en nuestra capacidad de enfrentar los nuevos retos, que nos ayuden a mejorar y a vivir lo que merecemos. Si no la adquirimos o la recuperamos, sólo nos queda confiar en los demás, para que nos saquen del atolladero en que estamos todos metidos. Pero, permitirme ser un poco más duro y recordarte que los que nos han traído hasta este caos y han vivido de él y de tu miedo, no serán quienes nos saquen de él. Muchas personas, empresas e instituciones de todo tipo les interesa el caos y el miedo, pues viven de él. Como se dice popularmente; a río revuelto ganancia de pescadores...
Quizás el primer cambio necesario sea admitir el cambio en sí mismo. El segundo, aceptar que los resultados del cambio dependerán de nuestra actitud frente a él. Y el tercero, que el verdadero cambio empieza y acaba por uno mismo, sin esperar a que alguien haga por ti, lo que tú no eres capaz de hacer...

Sólo hay que dejar el miedo atrás para ser libres y atrevernos a cambiar... para mejorar...



El camino de la vida…

El camino de la vida…





Camino por la vida, aprendo paso a paso, de lo bueno y de lo malo siempre se puede sacar algo que sirva en el recorrido que nos llevara...
A veces nuestros caminos son solitarios.

Otras en cambio llevamos compañía
Si algún día tu recorrido se cruza con el mío, y si quieres, podremos recorrer uno de sus tramos o el resto del mismo, juntos.
Creer, y ten confianza, no dudar…

Todo ello no es el verdadero camino del conocimiento, sino que deberemos experimentar, meditar, pensar, razonar, analizar…
La flor que nace en primavera tiene tiempo hasta el otoño para alimentar su esencia, con luz, tierra y agua.
La magia, así como la luz y el amor, siempre están y estarán en ti y en mí.
Muchas veces, vemos en los animales defectos que tan solo tenemos los seres humanos.
La serpiente zigzaguea, pero esta es su forma natural, no hay falsedad en ella, ... nosotros caminamos por caminos apartados de toda rectitud.
El cerdo, se revuelca en su barro sin ser sucio por ello, nosotros manchamos nuestro mente con inmorales conductas.
La hiena no es cruel al atacar a su presa para poder alimentarse, pero sí el ser humano cuando al prójimo tortura e hiere a propósito.
El loro que repite sin cesar los sonidos aprendidos no es un charlatán vacío, pero sí la persona que habla y habla sin decir nada.
La gallina no es una cobarde por huir, como le indica su instinto conservador, pero sí el ser humano que ante ciertos riesgos huye sin afrontarlos.
El zorro no es astuto por engañar a sus presas haciéndose el dormido, pero sí la persona que para engañar, disimula.
El tejo no es mentiroso porque para defender a sus crías, chilla alejado de su nido, pero sí la persona que en lugar de mostrar la verdad, la oculta.
Por eso vemos maldad en los animales, porque inconscientemente los hacemos parecer a las personas y los juzgamos como somos nosotros en nuestro interior.
Por ello nunca debemos juzgar, ni condenar los actos realizados por los animales, ni tampoco por ninguna persona, ya que no estamos en su piel, en sus zapatos, en sus vivencias y no sabemos.
Ni como reaccionaríamos en su lugar y en ese momento dado.
Ni tampoco lo que en realidad piensa o siente.
En este mundo, donde todo se compara para obtener una conformidad, debemos presentarnos tal y como somos.

Demostrando que es lo que se siente.
Sin tratar de gustar a todo el mundo, porque sabemos que nunca llueve a gusto de todos.
Esto hace un desgaste energético inútil y además no valorado por nadie, porque el resto de las personas continuaran pidiendo más y más…
De esta manera, solo quienes nos quieren, nos valoran y nos aceptan tal y como somos.
Se debe tener el valor suficiente como para disfrutar, siendo como somos.

Así es que comunicamos los sentimientos, pensamientos, dudas, temores, sueños, esperanzas, ideas, y así quienes nos rodean, nos conocerán mejor.
Reconocemos en nosotros, la honestidad, la sinceridad, la simplicidad o complejidad de ser una maravillosa persona, valorándonos como nos merecemos.
Tanto tu inteligencia como tus ideas y determinaciones valen mucho.

No tiene gran importancia lo que suceda en tu vida, porque te queda la elección de tu reacción…
esa es la única libertad que poseemos, la reacción o acción a lo que la vida nos presenta y nos depara.
De esta manera, debes buscar la parte positiva de las situaciones y ofrecer la mejor parte que haya dentro de ti.

Aprovecha tan solo la mejor parte de ti.
Para ello debes buscar, observar, mirar, cuidar y elegir.

Elige cómo reaccionar ante las diferentes situaciones de la vida.



lunes, 31 de julio de 2017

El miedo nos enseña a conocernos, mejor…

El miedo nos enseña a conocernos, mejor…



El miedo es una emoción de protección y alerta frente al peligro. Cuando el peligro no es real, el miedo se convierte en patológico. Aun así, sigue siendo una emoción que nos enseña algo profundo de nosotros mismos y, si sabemos identificarlo, lo venceremos y habremos logrado conocernos más profundamente.
Si piensas en todos los miedos que has atesorado, a los que te has enfrentando, seguro que has sacado una conclusión clara: no eran para tanto. Mucha de su solidez no era más que apariencia fantasma, la casita del cerdito que decidió hacerla de paja.
¿Qué es el miedo?
El miedo es una reacción de nuestro cuerpo y especialmente de nuestra mente ante una situación, animal o persona que interpretamos como peligrosa o desagradable. Es una emoción, en principio, de supervivencia, ya que nos protege del riesgo y el peligro, pero, ocurre en muchas ocasiones, que no existe tal peligro, aunque sentimos miedo igualmente.
El miedo, puede llegar a ser una reacción limitante en nuestra vida diaria, ya que puede bloquearnos hasta el punto de no ser capaces de reaccionar. Por otro lado, es propenso a aumentar su tamaño cuando no lo exponemos a la realidad.
“Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar”
¿Quiénes somos?
Desde que nacemos, estamos viviendo, observando y experimentando emociones, agradables y también desagradables, entre ellas, el miedo. En función de las experiencias vividas, el miedo se puede llegar a desarrollar como una reacción de protección para prevenir que no suceda la situación desagradable vivida con anterioridad.
Como una de nuestras emociones primarias, el miedo, guarda consigo una información valiosa de nosotros y de todas aquellas situaciones desagradables que vivimos y que pretende que no vuelvan a ocurrirnos de nuevo.
Todas nuestras emociones quedan guardadas en nuestra mente subconsciente, y por ello, no somos conscientes de la información que reservan, respecto a experiencias del pasado.
Afrontar y no evitar.
En la medida que va apareciendo el miedo en nuestra vida, tendemos a evitar las situaciones que tememos, para no volver a pasarlo mal. Sin embargo, no es una buena decisión, ya que no aprendemos nada mientras lo estamos evitando. Y, por el contrario, éste cada vez es más fuerte y resistente, para eliminarlo.
Evitando el miedo solamente lo alimentamos. En nuestra mente nos vamos haciendo más y más pequeños frente a él, y que cada vez aparecen y ello cuenta con más armas y puntos por donde poder atacarnos. Esto no solo se nota en nuestro grado de temor sino también en el grado en el que condiciona nuestras vidas.
“El miedo es natural y ser prudente, y el saberlo vencer es ser valiente”
Eliminar el miedo, para conocernos.
Para ganarle al miedo no hay otro camino que afrontarlo, superarlo y obtener así la satisfacción que esto puede aportarnos. Al mismo tiempo, para afrontarlo es bueno descubrir algo más de nosotros mismos, es decir, conocer a través del miedo, el origen del mismo, su significado y la interpretación que hacemos del peligro.
Para ello, descubriremos en nosotros habilidades y capacidades que no teníamos, y que ahora, hacen innecesario el miedo, ya que nos daremos cuenta de que ahora contamos con estrategias para hacer frente a la situación temida, probablemente originada en la infancia, cuando aún no disponíamos de estrategias para afrontar la vida.
Por otro lado, en determinados miedos resistentes y que nos sintamos incapaces de afrontar, sería conveniente consultar con un especialista. él buscará la estrategia más adecuada para que condicione nuestra vida o menos posible e incluso para que lleguemos a superarlo.
“Nada en la vida debe ser temido, solamente comprendido. Ahora es el momento de comprender más, para temer menos”
Estar atento a las emociones.
Siempre es interesante estar atento a todas nuestras emociones y, con ello, hacernos conscientes de la información que de forma sub-consciente queda guardada de cada una de ellas.
Cualquier emoción nos ayuda a conocernos, ya que nos cuentan cómo nos vemos a nosotros mismos, qué nos gusta o nos desagrada, qué nos hace daño o nos alegra y qué situaciones nos recuerdan experiencias del pasado, sean éstas más o menos alegres.
Ser consciente de ellas, siempre será una información valiosa sobre nosotros mismos, para trabajar aspectos personales que pueden estar debilitados o ser poco realistas en relación con el momento presente que vivimos.
Crecer y sentirnos más seguros.
En muchas ocasiones, debido a que no somos conscientes de nuestro propio crecimiento y maduración, sentimos emociones que corresponden a experiencias pasadas, normalmente del periodo de la infancia. Sin embargo, crecemos con ellas, y seguimos interpretando situaciones del presente con el mismo peligro que lo hacíamos cuando éramos pequeños. Este cuento de J. Bucay refleja de manera preciosa esta circunstancia.
Conocernos a través del miedo es ser conscientes de lo que nos bloquea y limita, reinterpretando las situaciones aparentemente peligrosas y transformándolas en nuestra mente como situaciones que somos capaces de afrontar, ya que hemos crecido, y tenemos estrategias para afrontarlas con éxito.
Reconocer nuestras capacidades, nos permite sentirnos más seguros para afrontar cualquier miedo, desde el momento presente, borrando la huella que dejó en nosotros el pasado.

“El miedo es el principio de la sabiduría”



El Destino y lo que nos proponemos…

El Destino y lo que nos proponemos…



Todas las cuestiones que nos planteamos a lo largo de nuestra vida tienen diferentes respuestas dependiendo de cada persona, (La Domesticación del Ser Humano) la forma de crianza, la religión, la política y la educación, todos tenemos nuestras propias ideas, no podemos pensar todos igual, pero sobre todo hay un mundo en el que una gran mayoría de las personas no cree o simplemente tiene miedo a creer o pensar en él.
Hoy yo quiero hablar un poco sobre ese mundo, concretamente sobre el destino, hay personas que creen en él, hay otras que piensan que son cuentos, que no es cierto, que todo está escrito, que desde el momento en el que nacemos ya hay un destino preparado para nosotros, a algunos les cuesta admitir que todo está predeterminado de antemano, que todo está escrito en las estrellas, en el universo, personalmente creo que es así, pero también creo que sí es posible desviarnos en algunos momentos de ese camino, sólo tenemos que estudiar las posibilidades que se nos presentan y elegir la que pensamos es la adecuada para nosotros, tal vez si creyéramos un poco más en lo impreciso y no en lo certero, lo podríamos conseguir, es cierto que hay cosas que ocurren que son inevitables por mucho que deseemos e intentemos, por todos los medios evitarlas, es entonces cuando vemos que es el destino que ya está marcado y nada ni nadie puede evitarlo, pero no en todos los casos es así, hay situaciones en las que sí podremos hacerlo.
La vida, nuestra vida no es muy diferente a los juegos de azar, unas veces se gana y otras se pierde, todo depende de la ficha o el color que hayamos elegido, ¿entonces?, por qué no nos detenemos un momento y pensamos en el significado de la frase “al forjar nuestro destino, trazamos nuestro camino” o recordamos aquella canción de Serrat que nos dice: caminante no hay camino, se hace camino al andar, si lo hacemos comprobaremos que también hay alguna posibilidad de variar ese destino que nos está marcado.
Cuántas veces hemos escuchado la famosa frase ¿por qué me tuvo que ocurrir esto a mí? y muchas veces se nos olvida que lo que sembramos, es lo que cosechamos y finalmente, recogemos, que todo lo que sube tiene que bajar, que hay una, que nada es casualidad, que siempre hay una causa para un efecto y que también ese destino es consecuencia de nuestro karma, pero sobre todo de ese efecto boomerang que nos retorna (la mayor parte de las veces multiplicado por mil) tanto lo bueno como lo malo que hacemos.
La vida también es como el ying y el yang, si somos capaces de verlo así seremos capaces de comprender que de todo lo malo que nos ocurre siempre hay algo positivo que podemos aprovechar, y también que en todas las cosas buenas, que igualmente nos ocurren también siempre hay algo de lo que pensábamos era malo y debido a ello cuando alcanzamos la meta o el éxito tan sólo estamos logrando el premio a ese esfuerzo que hemos puesto en conseguirlo, hay días en los que nos tocará perder, otros en los que ganaremos, igual que ocurre en los juegos de azahar.
La vida es muy corta, si la echamos a perder, si no aprovechamos cada uno de sus momento, sean buenos o malos, se acaba más rápido, por eso es trabajo de cada uno de nosotros hacer lo necesario para conseguirlo, hacer que nuestra vida sea lo mejor posible, y así tal vez en cierta forma estemos cambiando nuestro destino, al ser responsables, asumiremos las consecuencias de nuestras acciones y decisiones, porque nadie ha dicho que la vida sea fácil, más bien es como una selva en la que hay que estar siempre alerta, y es así, en ese camino que vamos forjando día a día, y como lo vamos descubriendo a cada paso.
El destino no es lo que inexorablemente nos va a pasar, el destino es también lo que nosotros permitimos, lo que trabajamos para que esa mezcla de ambos, nos suceda, hay momentos en la vida en que tenemos que ser capaces de admitir, que es tiempo de cambiar, si fracasamos y no tenemos el coraje de comenzar de nuevo, de levantarnos y seguir ese camino, la vida seguirá sin nosotros, ella nunca se detiene, la felicidad completa no existe, no nos acompaña siempre, nuestra vida a veces es diferente a lo que habíamos pensado o imaginado, a veces toma rumbos tan imprevisibles que ni en sueños la hubiéramos imaginado, por ello tenemos que atrevernos a escoger un camino, a realizar nuestro sueño, o estaremos en peligro de vagar sin rumbo y perdernos.
Sigue ese camino que has elegido, sin miedo, con la frente muy alta, no temas soñar, mira las estrellas y verás que tu vigor volverá y encontrarás una senda más bella y serena de lo que has soñado, que te llevará donde quieras que te lleve, cumpliendo todos tus deseos.

El destino está marcado, pero tú puedes cambiarlo, con la confianza en ti, tu esfuerzo y sobre todo con tus ganas de vivir.



martes, 18 de julio de 2017

Por eso, es que te lo escribo...

Por eso, es que te lo escribo...




No tengo una buena historia que contar, la verdad. Nunca he sido bueno para expresar lo que siento en voz alta, y mucho menos ahora, cuando temo volver a pasarlo tan mal, otra vez.
Ojalá tú nunca, sepas lo que es sentirse así; ojalá nunca sepas lo que se siente cuando te echas de menos a ti mismo. Cuando intentas recordar quien eras hace tiempo y lo único que se te viene a la mente es que ya no eres esa persona. Te das cuenta de que has cambiado, y no precisamente poco; las circunstancias hicieron que las cosas fueran así; y ahora, eres más fuerte, o eso piensas, aunque ciertamente, no es así. No eres más fuerte, eres más frágil. Has perdido la confianza en las personas, te cuesta creer que alguien no quiera hablar contigo, que sencillamente alguien te quiera, te parece prácticamente imposible. Pero tampoco te preocupa, porque no existe ese alguien que te quiera, ni esa que quiera hablar contigo. Aunque bueno, en el fondo, sí que te preocupa; no quieres estar sola/o, otra vez no.
Perder a alguien más. Eso sí que no. Una persona más que se vaya, será como una perdida más en vida. Que mala es la vida, y más si los amigos fallan y se van. Y pensamos que, quizás el problema sea yo. Quizás el que falla aquí soy yo.
No puedo más, mi cabeza da vueltas, mi vida da vueltas. Me mareo una y otra vez. Quiero bajarme, pero es imposible. Nadie me dice que frene, que vaya más despacio y que contemple a mi alrededor. Todo va demasiado deprisa. Las imágenes pasan difusas como el paisaje, cuando viajas en el auto. Los recuerdos son tan pequeños como parecen las casas, vistas desde un avión.
Y aquí nada tiene fin. Ojalá matara el monstruo que hay en mí.
Quiero una razón para levantarme en las mañanas, una excusa para salir los domingos en las tardes, alguien que cuando me conecte, me esté esperando para hablar y hablar, por horas por el simple hecho de disfrutar los pensamientos del otro, un motivo para aguantar los días, algo en lo que ir pensando cuando voy mirando en el auto, y mirando por la ventana.
Acumular dolor sin convertirlo en palabras, acumular amor sin convertirlo en abrazos, acumular penas sin llorarlas.
“Soy un soñador”. Hay en mí tan poca vida real, los momentos como éste, como el de ahora, son para mí tan raros, que me es imposible no repetirlos en mis sueños. Voy a soñar con mis escritos toda la noche, toda la semana, todo el año.



lunes, 17 de julio de 2017

El Niño Interior...

El Niño Interior...



Buscando nuestro interior…
Vivir en el pasado y repetir esa historia una y otra vez, es estar preso en una gran celda que construimos nosotros mismos, y en esa celda a veces fría, otras enorme, otras vacía nos vaciamos, nos sentimos perdidos y por sobre todo nuestro espíritu se congela y nos paralizamos.
Muchas veces dejamos de apreciar los valores de la vida, los que están en el presente y dejamos que se escurran de nuestras manos los momentos más hermosos o maravillosos ya que no nos damos cuenta de que están sucediendo hoy porque estamos viviendo en el ayer.
Somos grandes generadores de culpas y nos autocastigamos con ellas una y otra vez… Si hubiera dicho… Si hubiera hecho… Si hubiera… y ya pasó de qué sirve hoy lamentarse. Tal vez estamos viviendo y castigándonos por los errores cometidos y ya nada puede hacerse, ya es tarde… Salimos del pozo y como si no pudiéramos vivir de otra forma volvemos cada tanto a visitarlo, y allí nos ensuciamos nuevamente, nos embarramos y entonces ¿de qué sirvió alejarnos y limpiarnos? De nada… para nada.
Debemos enfrentar la vida mirando hacia adelante, el pasado… ya pasó, poco o nada puede hacerse, pero sí podemos trabajar con nosotros mismos para que no nos tentemos y cometamos los mismos errores en el presente.
Sería maravilloso que todos podamos despertar a ese niño interior que llevamos dentro. El niño de la alegría, de la carcajada espontánea, de la caricia sentida… Ese niño que no está muerto sólo está dormido y que necesita que nosotros hagamos algo para que su sueño no sea un sueño eterno.
Volvamos a ese momento tan hermoso de nuestra infancia, despertemos a nuestro niño interior, vivamos como él nos enseñó, disfrutemos de la vida y no pensemos en el pasado una y otra vez… Ese niño no lo hace, sólo siente, ama y sueña sin mirar atrás, sin pensar si disgustará a alguien con su manera de vivir, sin reparar si daña o acaricia, sólo vive y se entrega a la vida porque para él la vida es hoy: este presente.
Acariciando tu Niño Interior…
Contempla a tu niño interior de la forma que te sea posible y observa qué aspecto tiene y cómo se siente. Tranquilízalo y consuélalo. Pídele disculpas. Dile cuánto lamentas haberlo tenido abandonado. Has estado alejado de él durante demasiado tiempo y ahora deseas compensarlo. Prométele que nunca volverás a abandonarlo. Dile que siempre que lo desee puede acercarse a ti, que tú estarás allí para él. Si está asustado, Abrázalo. Si está enfadado, dile que está muy bien que exprese su enfado. Y, sobre todo, dile que lo amas muchísimo.
Tienes el poder necesario para contribuir a crear el mundo en que tú y tu niño desean vivir. Tienes el poder de tu mente y de tus pensamientos. Mira cómo vas creando un mundo fabuloso. Mira a tu niño relajado, seguro, tranquilo y feliz, riendo y jugando con sus amigos, corriendo libremente, tocando las flores, abrazado a un árbol, cogiendo una manzana del árbol y comiéndosela encantado, jugando con su perro o su gato, balanceándose agarrado de una rama de árbol, riendo alegremente y corriendo hacia ti para abrazarte.
Contempla cómo los dos están sanos y viven en una casa hermosa y segura, cómo se llevan maravillosamente bien con vuestros padres, amigos y compañeros de trabajo, cómo los reciben con alegría dondequiera que vayan. Entre los dos hay un amor especial. Mira el lugar donde deseas vivir y el trabajo que te gustaría tener. Mira a los dos sanos, muy sanos, alegres y libres… ¡Y así es!

Estas Visualizaciones pretenden ubicarnos en un jardín o lugar maravilloso donde podemos hallar a nuestro niño o nuestra niña interior. ¡Inténtalo!; sabrás que lo conseguiste cuando te recuerdes cómo eras de niño o niña.
!Enhorabuena!