miércoles, 7 de septiembre de 2016

¿Existe la infidelidad financiera?...

¿Existe la infidelidad financiera?...



Ocultar gastos, guardar parte del sueldo, esconder efectivo
Los hábitos más comunes en la economía de una pareja son hacer un fondo común para cubrir los gastos o dividirlos de manera equitativa o proporcional al sueldo. Algunas parejas guardan parte de su sueldo, lo que no comparten, para hacer con ello lo que quieren y otros sacan de ese fondo común para sus gastos personales también.
Lo hagan como lo hagan, si no está claro desde el principio cómo se va a hacer, al final, traerá problemas. Si hay un equilibrio entre los dos ingresos y están de acuerdo en cómo manejar la economía del hogar, la situación se mantendrá equilibrada, pero, si uno de los dos gana menos o uno se queda en casa y el que tiene ventaja económica la hace prevalecer sobre el otro… ahí empieza, posiblemente, la "traición" económica.
Y es que es muy difícil mantenerse sometido a los deseos del otro, sometido a que el otro aprovisiona y decide. El que menos o gana, o no gana, se siente disminuido y dependiente del otro. Y se rebela.
¿Quién esconde más, ellas o ellos?
Las mujeres. Por dos razones. Cuando no ganan o ganan menos, ya hemos visto que "se quedan con el cambio" en un afán ahorrativo para salvaguardar cualquier urgencia o para darse un gusto que sienten que no merecen por no "trabajar".
La otra razón es absolutamente contraria. Cuando las mujeres ganan mucho más que sus contrapartes, también esconden gastos. No quieren ser tachadas de gastadoras o no quieren que sus compañeros se sientan disminuidos por no ser ellos los proveedores principales.
Los hombres, muy al contrario, se sienten reforzados en su masculinidad si ganan mucho más que su pareja y no consideran que ellas puedan sentirse disminuidas.
Un cónyuge trabaja y el otro se queda en casa
Es una de las relaciones de economía doméstica más utilizada hasta finales del siglo XX. Era muy frecuente en sociedades donde la mujer no salía a trabajar, y cuando lo hacía entregaba toda su ganancia a su esposo. El varón dominante estaba satisfecho con ser el proveedor y, como tal, imponía su ley y su voluntad. Esta desigualdad no dejaba a la mujer con más salida, que cometer ciertas maniobras en el "chanchito o alcancía" de ahorro familiar.
Habría que ser absolutamente sumisa para no hacerlo. Y muchas veces no se trataba de un ansia de ahorro para comprar cosas para sí misma, sino para los hijos que estaban sometidos del mismo modo al patriarcado. ¿Quién no ha visto la escena de una abuela salvando el problema del nieto con "unos ahorritos" escondidos?
En estas situaciones ocultar y mentir parecen ser la única opción posible para poder darse un gusto personal o ahorrar por si en el futuro hay una separación o una viudez que las deje desamparadas.
Los dos trabajan, pero uno gana más que el otro
Los dos tienen las mismas responsabilidades, pero como hay un desequilibrio en el ingreso, acuerdan poner todo en un fondo común. El dinero para extras y gastos particulares también sale de este pozo. La "infidelidad" económica viene dada cuando el que más gana, decide omitir algunos de sus ingresos y quedárselos para sí. No pone todo lo que gana, sino que se reserva un porcentaje que no "declara" por sentirlo deshonesto… cuando podría decirlo sin problemas y, seguramente, no habría ningún problema.
Lo tuyo, lo mío ¿es lo nuestro? Cómo consensuar intereses y necesidades
· La forma en que cada miembro de la pareja maneja el dinero depende del lugar de poder que ocupa dentro de la relación. Hoy en muchas familias, es la mujer quien tiene esa posición y, si bien muchos hombres lo toleran sin problema, hay otros que se sienten heridos y avergonzados. Fíjate cuál es la reacción y actitud de tu pareja y háblalo si es un problema.
El dinero es un tema de disputa y generador de peleas. Es fundamental que sea un tópico más para hablar entre dos naturalmente y para consensuar.
Tómate el tiempo necesario para negociar con tu pareja la distribución de los gastos. Es importante acordar qué parte será destinada a los ahorros, y cuál al tiempo libre, a las salidas, los viajes y las compras. Sin importar quién gane más, o si los dos lo hacen, se deben priorizar los intereses en común para la pareja.
Es una excelente idea reservar una cantidad de dinero para proyectos juntos como un viaje.
Otra buena idea es armar acuerdos previos a cambios posibles como el nacimiento de un hijo o un cambio de trabajo.

Lo importante es que la economía de la casa funcione y que cada uno de los miembros de la pareja se sienta cómoda con los acuerdos que se tomen juntos. El dinero no puede ser un tabú que agriete una relación, sino el cimiento sobre el que acomoda la seguridad de la vida diaria.



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