viernes, 10 de abril de 2015

Aprendiendo a ser feliz, Expresando lo que sientes.


    Cuando una persona evita expresar sus opiniones o hacer lo que más le gusta, por miedo a desagradar, al final lo que consigue es sentirse mal consigo mismo.

    El miedo a perder, a un amigo por el hecho de expresarse o discrepar con el, nos puede llevar a negar nuestros sentimientos y puede que después estos se desborden.

    Quizás no sean cuestiones grandes, pero sumadas pueden generar un auténtico malestar, si se lleva haciéndolo por mucho tiempo.

No deberíamos tener miedo a ser sinceros y podríamos apoyarnos en los siguientes puntos:

> Los sentimientos no se eligen:. Es posible albergar pensamientos y emociones que nos hagan sentir mal, pero sentir de una forma u otra no nos convierte en buenas o malas personas;. Son nuestros actos, los que nos hacen ser mejores o peores.

> Las emociones nos guían:. Tenerlas en cuenta contribuye a saber lo que deseamos y, por tanto, a tomar decisiones. Esto favorece la autoestima.

> Los amigos evolucionan:. Si tu ideal de la amistad choca con tu realidad, escucharte y averigua qué es lo que quieres y que te molesta.

> Respeta lo que sientes:. Expresa tus desacuerdos, con sinceridad, y no hagas aquellos que no quieres hacer. De esa forma te respetas y eso te hará sentirte bien contigo mismo.

> Decir lo que sientes no te lleva a la ruptura:. Todos los amigos atraviesan por fases de crisis, de distanciamiento o tienen algún conflicto, y eso no lleva a romper la amistad necesariamente. En muchas ocasiones contribuye a fortalecer las relaciones.

Equilibrar razón y emoción en tres pasos:.

1. Aprende a escucharte:. Ser capaces de identificar lo que se siente y reconocerlo ante uno mismo es el primer paso. Conviene dedicar tiempo a analizar y averiguar lo que se quiere, antes que las cosas, se experimenten con temor, que es lo que nos lleva a entristecer...

2. Aceptar nuestros sentimientos:. Es posible que con nuestra razón no lleguemos a entenderlos o a permitírnoslos. Respetarlos no implica actuar impulsiva mente, sino que nos ayuda a entendernos y a no actuar en nuestra contra.

3. Manejar nuestras emociones:. Una vez que conocemos lo que sentimos, podemos darle salida, apoyándonos en la razón. Así encontraremos la forma de expresarlo, de conseguir lo que deseamos, y de hacer una auto crítica de lo que no nos gusta...


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