jueves, 22 de octubre de 2015

Sólo se aprende a vivir... ¡Viviendo!... (Segunda parte).

    Nos guste o no, la vida viene a su manera y nosotros no podemos más que responder a lo que nos trae, desde dentro y dando respuesta a lo que ella requiere de nosotros, a su momento. Eso sí es vivir, y nada más...

    Pero ahora veo, en el fondo, que la vida nos pide simplemente que confiemos en ella, pues en la vida todo tiene su sentido. Y, que sólo espera de nosotros que sepamos vivir la, cómo merece ser vivida, aceptando la realidad tal como es y siendo nosotros mismos, sintiendo la desde dentro. Sin pensar la, sin planear la, sin expectativas, aunque eso sí poniendo todo nuestro empeño y energía para vivir lo que deseamos y lo que, desde siempre, hemos soñado. Acción y determinación, empujar la y luego relajarse y esperar lo que la vida nos traiga a cada momento. Por decirlo de alguna manera, desear amor, darlos sin medida... Y esperar que la vida nos recompense como y cuando ella lo crea conveniente.

    Y sí, también veo ahora, que mi vida vivida hasta ahora me ha atraído lo necesario para vivir la, ya plenamente. Lo bueno y lo malo me prepararon para ello. Y es por eso que ahora más que nunca, estoy preparado para ya, hacerlo feliz cada día, estando bien atento a lo que llega y llegara, sacando lo mejor de mi mismo cada instante.

    ¿Para qué han servido tantos años intentando aprender a vivir?.

    Seguramente para saber lo que ya no quiero más en mi vida y descubrir lo que tengo derecho a vivir, cada día. Y así me reencuentro cada día ante la felicidad, el amor y la paz, que antes siempre había buscado sin encontrarlos... Porque ya estaban dentro de mi, donde nunca antes lo había buscado. Y, allí estaban y están ahora, aguardándome para poder manifestar lo y compartirlo con los demás. Allí encontré el amor a mi mismo, la fuerza del amor y la paz necesaria para vivir los y compartirlos, sin medidas alguna.

    Es verdad, en el camino hasta aquí, antes tuve que deshacerme de lo superfluo, que no hacía más que distraerme de lo que en realidad ya era. Atrás ya quedaron personas que me ayudaron a ser yo, quizás negándome, hiriéndome sin saberlo o privándome de vivir mi propia vida. Gracias a todos ellos, pues fabricaron a ese Octavio que hoy ya se manifiesta tal como es. Y, además, día a día fue desapareciendo el escenario artificial que me había creado para buscar la confortabilidad y la seguridad en un mundo de ficción que me privaba de ser yo mismo y de vivir la vida tal y como venía, cada día. Atrás quedó todo ese lastre, con el que hubiera resultado imposible vivir como ahora vivo, ya sólo desde dentro, desde mi interior, desde mi corazón y mis sentimientos...

    Continuara....

No hay comentarios:

Publicar un comentario