viernes, 13 de febrero de 2015

¿Entiendes que tu pareja es siempre positiva para ambos?... (Primera parte).

Es un tema siempre recurrente.

    La pregunta que todas las personas se hacen en su interior es; ¿Cuánto de positiva es mi pareja con relación a mi, y sus deberes como persona?.

    La pareja es algo que todo el mundo defiende, cuestiona y hasta lo nombran como el demonio, como si fuera el mayor o único logro o pretensión de la existencia humana.

    Como se dice de la democracia, al parecer la pareja no es la única solución de nuestra vida, pero si es la menos mala. O al menos para muchos así es, aunque sea para evadirse de la soledad, que pocos les gusta. Y, como suelo decir, dos seres solitarios no se hacen compañía, sino que logran compartir soledad al cuadrado.

    Últimamente insisto bastante en que cualquier decisión que tomamos en nuestra vida debe tener sentido propio y no ser sólo una manera de escapar de algo, como en el caso de la pareja sería la soledad.

    La pareja en sí tiene, o debería tener, un sentido propio y hasta mágico entre los dos seres que la forman y constituyen, a cada día.

    El encuentro entre dos seres humanos siempre tiene, o debería, algo de mágico y de enriquecedor, para ambos.

    Dos resistencias, dos experiencias, dos perspectivas distintas de la vida, dos personalidades, dos generadores de emociones continuamente cambiantes y compartidas son mucho más que la simple huida de la soledad con uno mismo.

Porque todo eso que se comparte suma mucho más que dos seres humanos juntos.

    Siempre y cuando haya amor... y no una sencilla confluencia de intereses, de ideas comunes o de necesidades consensuadas.

El amor es algo que exige libertad, y esta responsabilidad mutua y compartida...

    Uno no puede atraer, ni reclamar, ni compartir algo que no tiene previamente para sí mismo.

    En el extremo, cuando uno no se ama a sí mismo lo suficiente, y no es honesto consigo mismo, no puede dar ni recibir amor del otro.

Nadie puede dar lo que no tiene.

    Por ello, cuando la pareja se basa en sustituir lo que a uno le falta, por lo que el otro posee, esa pareja está desequilibrada y será algo poco profundo y excesivamente temporal.

    La pareja debe aumentar lo que ambos poseen para así y no sólo suplir lo que a uno o ambos les falta, fabricando un "espacio común de carencias".

    La expresión "media naranja" alude precisamente a eso. Dos medias naranjas no son suficiente, mejor dos naranjas enteras que se enriquecen mutuamente para llegar, día a día, a ser un cesto entero de naranjas sabrosas...

Continúa...

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